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  Psicólogos a la deriva

Psicólogos a la deriva

 

Lic. Verónica Paula Scardamaglia
Docente de la USAL

"Las derivas. Le doy a la palabra "deriva" dos sentidos bastantes diferentes: El término designa (...) un viaje a la aventura, sin programa previo, al azar de los encuentros, de las ocasiones. Pero al mismo tiempo puede significar que una intervención puede ser decidida a partir de una conferencia, (...) entiendo por "deriva" el hecho de que ello se produzca "a partir de..." George Lapassade."La intervención en las instituciones de educación y de formación". Pág. 138.

La praxis de un profesional psicólogo en el complejo campo de la educación de la Ciudad de Buenos Aires, presenta particularidades que obligan a revisar y, de ser necesario, producir transformaciones en las herramientas (1) teóricas con que se cuentan para sostener esta praxis (2) profesional.

Es necesario cuidarse de las trampas que el vértigo de los acontecimientos quieren imponer. Como primera cuestión, el ejercicio de análisis de la implicación es fundamental y debe ser constante, no solo porque el profesional pertenece a la planta funcional de la organización y esto lleva a repensar constantemente el posicionamiento ante las situaciones que se plantean y el estatuto de las mismas, sino también para estar alertas a los modos de funcionamiento de los paradigmas que habitamos.

Imaginemos por un momento, lo que ocurre un día cualquiera de trabajo de un profesional psicólogo en una escuela media pública.

Lunes por la mañana.

Las garras del fin de semana se resisten a dejarlo ir. Los lunes se transforman en una especie de grietas espacio temporales en las que aún resuena la distracción del fin de semana entremezclada con la obligación de los horarios y los rutinarios desplazamientos de un trabajo a otro. Mañanas tediosas que toman cierto ritmo vertiginoso plasmado en un ambiente en el que flota una sensación de "nada puede esperar".

Aceleración, fluidez que Silvia Duschatzky retomando lo planteado por el Grupo Doce, caracteriza como propias de estos tiempos de destitución de los Estados Nacionales, su lógica y modos de subjetivación. Tiempos en los que la lógica del mercado trae desligadura, desgarro, dispersión y desarticulación con efectos que marcan la subjetividad actual.

Estos ritmos ya nos han enseñado que toda planificación mínima de actividades o entrevistas programadas sólo servirá para que sea transformada por los acontecimientos que se presenten esa mañana. Acontecimientos que, generalmente (y ya no sé si por suerte o por desgracia), escapan a cualquier posibilidad de anticipación. Si algo me ha enseñado la escuela pública es a trabajar con la incertidumbre.

Hoja de ruta de cada mañana:

Subir al 2º piso, encontrarme con los preceptores y las preceptoras de los 2º y 3º años, escuchar las "novedades". Organizar con ellos cómo sigue la mañana: entrar a algún curso, ver a algún alumno o alumna en particular, trabajar con los preceptores y preceptoras sobre lo que los esté ocupando esa mañana, reunirme con alguna de las autoridades, recibir a alguna madre o algún padre, alguna abuela, algún novio...

Muchas mañanas al ingresar a la escuela, ya mientras estoy firmando el horario de entrada, es posible que se acerque un profesor, la secretaria de la directora, algún ordenanza con algún pedido y comiencen las transformaciones.

Una mañana como cualquier otra puede traer consigo:

Escena 1:

Preceptora: ¿Te acordás de aquel papá tan insistente del que hablamos el jueves pasado que estaba preocupado por su hijo? Bueno, volvió a hablar conmigo, parece que tiene ataques de pánico y como sabe que hay psicólogos en el colegio, preguntó si era posible que te pusieras en contacto con la psicóloga que atiende al hijo, para que el colegio lo ayude. Me dejó el nombre y el teléfono de la psicóloga. ¿qué te parece? Yo estoy preocupada porque los compañeros de lo notan raro, ven que está faltando y me preguntan si ir a buscarlo a la casa o qué hacer, y no sé que decirles. Me gustaría que hables con ellos.

Escena 2:

Una alumna se asoma en la preceptoría:

- ¿Puedo hablar con vos? - ¿Es urgente? - Y..., sí. - Bueno, acercate al Departamento de Orientación después del recreo y hablamos. La alumna de 16 años, que dos meses atrás se había ilusionado mucho ante la posibilidad de un embarazo que finalmente resultó un retraso. Esta vez, regocijada, confirma que finalmente lo han logrado: está embarazada.

Escena 3:

Sube la secretaria de la directora a buscarme porque la directora quiere hablar conmigo. Me quiere poner al tanto de un problema que hubo en un 2º año del turno mañana con una madre y una profesora (vicedirectora del turno noche recientemente sobreseída de sumario, dato que extrañamente la madre conoce) por lo que algunos padres firmaron una nota que elevaron a supervisión, acompañada de una nota de los alumnos (mecanismos que raramente utilizan en 2º año). Quiere que esté presente en una reunión de padres los dos cursos finalmente involucrados.

Estas pueden ser tan solo algunas de las escenas que muchas veces también incluyen, además de situaciones que ya vienen sucediendo desde hace varios años ( violencia familiar, intentos de suicidios, temas de adicciones, problemas con algún profesor, problemas entre dos banditas de alumnas con riesgo de piñas, chicos y chicas que crecen solos sin adultos que ocupen su lugar, entre otras cuestiones) irrumpen también complejas luchas de poder, enfrentamientos implícitos o no entre adultos (situaciones que también ya vienen sucediendo hace años...) 
Situaciones que sorprenden, que angustian, que desafían a quienes estemos dispuestos a ello.

Algunas observaciones:

Para pensar una intervención posible en las diferentes escenas será necesario considerar el análisis de la implicación de quienes intervengan, análisis colectivo que es por sí mismo una operación de intervención. Esto es, un intervalo, una desaceleración, la posibilidad de intentar transformar un fragmento en situación habitable. Uno de los obstáculos para toda intervención es lo que René Lourau llama sobreimplicación. Dice este autor "La implicación, resistiendo al análisis, no es pasiva en sí misma. Actúa con fuerza en la sombra en la que la sobreimplicación, como señala Guigou, trata de mantenerla, de camuflarla" (3) . Sobreimplicación entendida en el sentido del sobretrabajo.

Por otro lado, ¿es posible considerar al profesional psicólogo como partícipe necesario en la resolución de estos problemas?

Respecto de posibles operaciones de intervención, tomamos lo planteado por el Grupo Doce en términos de hacer de un fragmento una situación, "La estrategia consiste en la fundación de una lógica sin remisión a otra (...) implica el asentamiento de un espacio y un tiempo situacionales, es decir autónomos" (4) En este sentido, lo situacional no remite a posibilidad alguna de anticipar efectos ni considerarse necesario para resoluciones de problemas, sino construir, reinventar, fundar un espacio- tiempo en el que el no saber sobre una situación habilite el poder pensarla colectivamente. El lazo aquí es situacional y problemático. "...habitar una situación exige tomarla como absoluta, exige que no adquiera su consistencia de un exterior complementario sino de su propia producción..." (5)

Retomando el análisis de la implicación, considero que es ésta una de las operaciones de intervención posible. Intervención en el sentido de, como plantea Duschatzky, producir condiciones para pensar de otro modo. Esto es, revisar las lógicas que nos habitan y que habitamos para que no operen como obstáculos en nuestra praxis cotidiana. Discutir los saberes que nos han formado para producir nuevos saberes con relación a las transformaciones a las que asistimos en estos tiempos.

Considero que, para lograr pensar en situación, se hace necesario (en tanto uno lo elija) deconstruir saberes y estatutos de verdad. Y por sobre todo, interpelarse a uno mismo. En este sentido situarse en relación con lo que Larrosa plantea en términos de porvenir, esto es, aquello que no se puede anticipar, que escapa a nuestro saber, nuestro poder y a nuestra voluntad.

En la elección de la escena a analizar podríamos considerar lo inédito de una situación en relación con cierta tensión producida por el choque entre organizaciones, lógicas y modos de subjetivación modernos y los actuales.

Además, lo inédito y lo difícil será considerado como aquella escena a la que pueda otorgarse el estatuto de acontecimiento.

Dice Jorge Larrosa "El acontecimiento es quizá la figura contemporánea del álteron, de lo que escapa a cualquier integración y a cualquier identidad: lo que no puede ser integrado ni identificado ni comprendido ni previsto."

Un acontecimiento es, lo que Deleuze-Guattari denominan un trabajo "entre", no una concordancia, una síntesis, sino una nueva producción de pura intensidad que aún no es discernible. Nos dice la antropóloga María Laura Mendez: "Se trata de encuentros, de movimientos, de ideas, de acontecimientos que se producen no deviniendo otro, sino encontrándose con otro; se deviene - entre los dos-, encontrar es robar, capturar; no existe método seguro, hay una larga preparación. Podríamos decir en esta línea se debe pensar hoy lo político, como una preparación incesante, donde la democracia se constituye en ese entre, pero nunca puede culminar en un hecho final que sería pensar el fin de la política pero también el fin de la humanidad."

Escena elegida y posibles operaciones de intervención:

Una nueva escena me convoca:

Una mañana dos preceptoras muy preocupadas me comentan que sospechan que dos alumnas, hermanas, venden droga en la escuela. Las han visto fumando en los alrededores.

Cada una de las preceptoras habló con su alumna (una de 2º y otra de 3º ) quienes aceptaron el consumo, no así la venta. Asombradas ante la naturalidad con que las alumnas consideraban el consumo de marihuana, pidieron al jefe de piso que interviniera y citara a la madre. Durante la entrevista se encontró con la sorpresa de que la madre sabía de los hábitos de consumo de sus hijas y no los cuestionaba.

El jefe de preceptores esperaba de la madre colaboración, preocupación y hasta enojo pero encontró complicidad y aceptación. Lo que para estos preceptores tenía el estatuto de problema: dos alumnas consumen droga, tomaba otro estatuto para la madre y sus hijas. El consumo aparece como naturalizado en esta familia. No hay limitaciones en el ejercicio de la libertad " Está todo bien, hacé lo que quieras, no hay problema", pareciera decir esta madre incapaz de ocupar un lugar de adulto, esto es, un lugar de responsabilidad ante sus hijas. Destitución del lugar de adulto, signo de esta época.

Choque de percepciones y enunciaciones ante el discurso del consumo. Por un lado, "drogarse hace mal, es un suicidio en cuotas", por otro, "yo lo controlo, fumo cuando quiero, además fumar tabaco hace peor"

Lo problemático que encontramos aquí es la ruptura de un código, un resquebrajamiento. Los dispositivos familia y escuela, tal como funcionaban durante las sociedades disciplinarias, han estallado.

La destitución neoliberal en la lógica del mercado ha dejado libre terreno a la conciencia en la subjetividad consumidora cuyo destino es la ausencia de sentido, la fragmentación. Podemos situar aquí percepciones sostenidas por una lógica moderna: "la droga hace mal" que actuada desde el dispositivo escuela intenta sostenerla como espacio de encierro pensado para normalizar y corregir conductas anormales "los jóvenes no deben consumir drogas (y menos cerca de la escuela) y los preceptores debemos velar por ello". Encierro ya moldeado en estas sociedades de control donde el lenguaje analógico que habilitaba el pasaje de un espacio a otro (de la familia a la escuela, de allí a la fábrica y cada tanto al hospital) se ha ido transformando en un lenguaje numérico donde la cifra, la contraseña es lo que modula los controles. El marketing, nuevo instrumento de control social, es muy efectivo también si de drogas se trata.

Efecto ineficaz en la implementación de los pasos normalmente usados, esto es, hacer una observación a las alumnas, hablar con ellas, citar a sus padres, acciones que produjeron aquí el anacronismo de estas herramientas. Viejas estrategias ya sin eficacia en estas nuevas condiciones. La lógica del mercado no necesita ordenar para dominar. Restos de la escuela moderna. Acciones sin marca, sin ligadura.

Tomando la escena elegida, se plantearán algunas de las operaciones. Por un lado, a partir de un lazo situacional y problemático, se constituyó un espacio de reflexión compartido con ambas preceptoras en el que se trabajó sobre lo que había despertado en ellas esta escena, las actitudes de las alumnas y su madre, cuestiones que llevaron a pensar en los cambios culturales a los que estamos asistiendo. Las diferentes formas de posicionarse como adulto, el estupor y tambaleo que producen algunas enunciaciones de los jóvenes respecto de las drogas (coincidió con la emisión de un programa que planteaba el uso terapéutico de la marihuana), la naturalización de ciertas actitudes (tanto en este caso respecto de los consumos, como de muchas otras cuestiones cotidianas en la escuela).

Por otro, se entrevistó a las alumnas, descentrándose de un lugar policíaco respecto de los consumos, y se trabajó sobre los impactos que produce en los adultos la aceptación del uso de marihuana, sobre las consecuencias de fumar en los alrededores del colegio, sobre la posibilidad de ser vistas como "traficantes" y sobre la responsabilidad en la elección de ciertos hábitos que no tienen garantía respecto de dónde pueden desembocar.

Además, a partir de la movilización que todo esto generó en otros preceptores, se abrió otro espacio para pensar a partir de la organización de una serie de talleres con profesionales del CENARESO.

Las operaciones de intervención planteadas fueron consideradas desde el lugar de profesional psicólogo. Para ello fue preciso, considerando las destituciones ya mencionadas, intentar hacer de esos restos, de esos fragmentos una situación. Producir ligaduras, sostener, desacelerar, suspender. Producir un intervalo para pensar. "La fundación de una situación es también la fundación de su habitante" (6)

Esto implica construir espacio - tiempo situacionales, es decir, dispositivos de pensamiento colectivo que inauguren la posibilidad de "decir otra cosa que lo que ya dicen", como plantea Larrosa.

Notas

 
  1. Tomo el concepto de caja de herramientas de Michel Foucault: "... se trata de construir no un sistema sino un instrumento: una lógica propia a las relaciones de poder y a las luchas que se establecen alrededor de ellas. Que esta búsqueda no puede hacerse más que gradualmente, a partir de una reflexión (necesariamente histórica en alguna de sus dimensiones) sobre situaciones dadas" Microfísica del poder. "Poderes y estrategias". Editorial La piqueta.
  2. Tomo el concepto según lo planteado por Foucault- Deleuze respecto de las relaciones teoría-práctica: "La práctica es un conjunto de conexiones de un punto teórico con otro, y la teoría un empalme de una práctica con otra. Ninguna teoría puede desarrollarse sin encontrar una especie de muro, y se precisa la práctica para agujerearlo." Microfísica del poder. "Los intelectuales y el poder". Editorial La piqueta
  3. Renè Lourau. "Implicación y Sobreimplicación". 1987-1990. Traductora: Lic. María José Acevedo.
  4. Grupo doce. "Del fragmento a la situación. Notas sobre la subjetividad contemporánea". 2001. Página 98.
  5. Ob. cit.
  6. Ob. cit. página 99.